Estoy tumbado en lo que se conoce como césped, en un parque, espacio donde predomina el color verde; estoy rodeado de arbustos y árboles. En este parque, además hay un pequeño lago, es un espacio con agua, donde se encuentran unos animales pequeños llamados patos. Unos patos son más grandes que otros, pero todos nadan de forma armónica y en la misma dirección, hasta cambian el sentido de la marcha con estilo y gracia.

Estoy tumbado y miro el cielo, hoy tiene un color azul muy bello, muy pocas nubes, de tamaño pequeño y color muy blanco. Siento el aire rozando mi cuerpo, también aprecio el calor del sol.

Estoy tumbado y me siento feliz, felicidad es una palabra nueva para mí.

El ser humano es complicado de entender. En el parque, los veo besarse, abrazarse, no sé muy bien el porqué. Caminan siempre muy deprisa, como si fueran a llegar tarde a algún sitio. Cuando hablan, parecen enfadados, elevan mucho el tono de la voz, y gesticulan como si con las palabras que pronunciaran nadie les entendiera y comprendiera. Observarles y analizarles me resulta fatigoso, porque son muchos y los pequeños humanos se mueven a la vez y de forma muy rápida.

Mientras seguía disfrutando de la vida, en ese momento, el cielo ya no era azul sino que adquirió tonalidades grises, pero yo continué tumbado en el césped… porque me sentía feliz.

En el cielo, de repente, surgió un halo de luz cegadora acompañado de una voz.

-Deja de comportarte como un humano y vuelve, que el Universo está cambiando y hay mucho trabajo por hacer. Acaban de aterrizar humanos en nuestro planeta, y aún no lo saben, pero acabarán por colonizarnos. Nosotros no queremos ser humanos – dijo ‘la voz’ en tono de enfado.

-Pero en Marte yo no soy feliz, yo soy muy feliz aquí- contestó incorporándose y quedándose sentado en el césped.

-No hagas caso, que eso de la felicidad son historias del planeta Tierra, historias que se inventan los humanos- replicó ‘la voz’

-¿Por qué en Marte no nos inventamos esas historias? – insistió él, mientras se levantaba.

-Porque no hay vida en Marte – sentenció ‘la voz’, mientras el halo de luz se difuminaba hasta desaparecer.

El cielo retomó su color azul. El sol brillaba. El movimiento incesante siguió siendo el protagonista en el parque, algunas parejas se besaban, otros paseaban, los niños reían jugando en los columpios, los patos seguían nadando en el lago… y la vida en la Tierra continuó.

(La primera foto que ha tomado la misión ‘Perseverance’ de la superficie de Marte, este viernes 19/2/2021 NASA)