Se aproxima el 8 de marzo. Estoy leyendo prensa, viendo tv y redes sociales y me da por pensar. Pensar es un buen ejercicio, lo recomiendo. Se critica la existencia de ese día, la importancia del feminismo. Incluso los maleducados insultan, y ya se sabe que quien insulta es porque carece de argumentos sólidos.

Los políticos son los peores en todo esto, manipulando y enfrentando a las propias mujeres. Que si manifestación sí que si manifestación no. ¿Cómo es posible que entréis en su juego?

Mientras sólo se habla de si hay o no manifestación, no se habla de lo que se tiene que hablar, de la exigencia de la igualdad de género como derecho y de la exigencia a los gobernantes de su cumplimiento. Si hay o no manifestación es competencia de las autoridades públicas, no pierdo ni un segundo en entrar en esa discusión sin solución, será lo que ellos quieran.

¿Por qué estos días no se habla de la política social a seguir, de las medidas a adoptar para garantízar la verdadera igualdad de género?

A los ciudadanos les digo que no se dejen llevar por el vaivén e interés político, todos no son más que charlatanes sin escrúpulos, que sólo evitan hablar de lo verdaderamente importante.

Lo que voy a decir queda al margen de toda ideología política, porque no comparto ninguna, en este tema me repugnan todas. Todos los partidos políticos han querido utilizar la filosofía feminista como herramienta de enfrentamiento entre partidos y como arma arrojadiza entre ciudadanos. ¡Ya está bien! Estudien el feminismo, su historia, naturaleza y fundamentos, y después opinen.

Mientras exista una sola mujer que sufra por el hecho de ser mujer, SÓLO POR ESA MUJER, ya está más que justificado el feminismo. Porque no se equivoquen, claro que hay que luchar, para obligar a cambiar el mundo, para erradicar la ablación de las niñas, para erradicar la violación de las mujeres en las guerras y conflictos armados, para erradicar el maltrato y asesinato de la mujer a manos de su pareja, para erradicar que las niñas las obliguen a casarse con personas mayores, para erradicar las violaciones grupales, podría seguir porque el listado es muy doloroso a la par que infinito.

Por hablar y defender esto, nadie está atacando al hombre. Este es el argumento del charlatán de turno -un buen político jamás utilizaría ese argumento- que no entiendo cómo alguien, con dos dedos de frente, se lo puede creer. Los hombres también están luchando junto con las mujeres. Nadie inteligente lo pone en duda.

En la medida de mis posibilidades, y no me refiero a la manifestación, seguiré luchando por la igualdad para la mujer, porque mi conciencia no me permite quedarme de brazos cruzados. Pero parece ser que todo esto es díficil de entender para los que duermen con la conciencia muy tranquila. Sigan durmiendo plácidamente, pero dejen de insultar a quienes este tema sí nos roba el sueño, aunque ya se sabe que quien insulta es porque carece de argumentos sólidos.

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