Orión le dijo a la Osa Mayor

lo bella que estaba esa noche,

la Osa le dio las gracias y replicó:

tú también brillas mucho hoy;

la Luna, mientras observaba,

iluminaba su amor.

Draco acercó su mano

a Andrómeda que, muy amablemente,

se la acarició;

la Luna, embelesada,

siguió meciéndoles su amor.

Pegasus dirigió su mirada penetrante

a Centaurus y él

se la devolvió;

y la Luna, contenta,

fue testigo del

cortejo entre los dos.

Casiopea intentó acercarse a

Hércules, que le sonreía,

pero la distancia era mayor;

la Luna alumbró con un destello

y abrió un camino para los dos.

Poderosa es la Luna,

Inmenso es el Amor.

Mayte López, 2021