Naciste como todas las obras de artistas falleros, para lucirte y brillar con tu inmensa altura y belleza, durante la semana fallera. Tu boceto (2019) nos hizo presagiar que sería una gran Falla en 2020, y no nos equivocábamos. Ya la llamábamos ‘La meditadora’ aún desconociendo el lema principal de la Falla.


Llegó marzo de 2020 y un odioso virus te privó de libertad, dejando separados tu cabeza de tu cuerpo que meditaba por y para todos, dándonos paz, calma y mucha esperanza para lograr un cambio social. No pudo ser y parte de tu cuerpo ardió inesperadamente, con nocturnidad, en soledad con las llamas, sin más compañía.


Te conocieron en el mundo entero, con tu mascarilla puesta en señal de solidaridad.


Pasaron 18 meses de aquello y, hace unos días, volviste a mostrarte a todos, recordándonos tu belleza serena, sin mascarilla.


Ya sólo eras un busto que salía a las calles y quien te diseñó no estaba de acuerdo porque para él su obra de arte estaba incompleta. Pero no nos importaba que no estuviera completa porque Ella seguía siendo nuestra Falla.


Quiso el infortunio que diluviara la noche de tu plantà en la que tenías que estar espléndida para que todos te disfrutaran, pero una vez más, no pudo ser así. Quizás todo ocurrió de esta forma para que todos prestáramos más atención a tu mensaje que a tu inmensa belleza.


Ni el paso del tiempo ni el mal tiempo pudieron contigo, sólo podrá el fuego quemarte con la dignidad que te mereces. Pero no, tampoco es cierto que el fuego pueda contigo porque ya eres símbolo de fortaleza y esperanza y tu alma se quedará con nosotros. Tus cenizas serán nuestro renacer, porque tú meditabas para que hiciéramos del mundo un lugar mejor y más bonito.


No se pudo elegir mejor lema para esta obra de arte:
‘Açò també passarà’ (‘Esto también pasará’)


Gracias, Bella Meditadora.

5 de septiembre de 2021