Tenía 9 años

El texto que comparto en esta ocasión pertenece al baúl de mis recuerdos. En esta ocasión los protagonistas son mi padre, el circo y yo. La escribí el 22 de diciembre de 2016. Se acercan las Navidades y hoy, cuatro años después, recuerdo este breve relato. Este año los circos no nos visitan por culpa de la pandemia. No serán unas Navidades como las de siempre, y echaremos en falta esas maravillosas carpas de colores azul, rojo y blanco que representan el maravilloso mundo del circo.

Todos los años, el Circo nos visita en Valencia, durante los meses de diciembre y enero. Cuando vemos sus coloridas carpas, pensamos en lo cerca que está la Navidad. Esta mañana, cuando iba a trabajar, he bajado del bus y, justo ahí, estaba el Circo y con él, un recuerdo bonito de mi infancia…Mi padre me llevaba, cogida de la mano, al Circo. ¡Qué alegría!

 Una vez dentro, le pregunté:

– Papá, ¿por qué no nos sentamos nunca en primera fila?

– Hija, arriba se ve mucho mejor.

Entonces no lo entendí muy bien pero, ahora, cuando veo un Circo, siempre recuerdo la emoción de ese día y a mi padre y su magnífica respuesta.

(Diciembre, 2016)